El desconsuelo de Lionel Messi tras fallar su penal en la definición de la Copa América Centenario ante Chile (EFE)
El desconsuelo de Lionel Messi tras fallar su penal en la definición de la Copa América Centenario ante Chile (EFE)

Cuando Lionel Messi salió del vestuario tras la derrota de anoche ante Chile por penales pronunció la frase menos esperada por los argentinos: “Se terminó para mí la Selección Argentina”.

La Copa América Centenario 2016 fue la gota que rebalsó el vaso. La decepción de haber perdido su cuarta final representando al país se sumó a varios factores que se unieron para formar el cóctel letal que lo llevaron a tomar esta decisión. Frustraciones, presiones y críticas constantes en un seleccionado que lo tiene como capitán y líder futbolístico de una serie de derrotas a lo largo de los años.

La decepción de Messi tras haber perdido una nueva final (AFP)
La decepción de Messi tras haber perdido una nueva final (AFP)

“Messi juega sabiendo que la presión y las expectativas están puestas sobre él. Siente que en un partido definitorio puede pasar de héroe a villano, por un triunfo o una derrota. Todos esperan más de él y cuando erró el penal cayó en la cuenta de que si el objetivo no se cumplía, las miradas del mundo caerían en su persona. En la previa, la responsabilidad lo presiona. Luego, la bronca y la impotencia se adueñaron de él”, explicó la licenciada en psicología y escritora Beatriz Goldberg (MN 6235) a Infobae.

“Son cuatro finales, no es para mí. Lo busqué, no se me dio, pero creo que ya está”

Enfrentar este tipo de citas deportivas, con semejante trascendencia y magnitud, requiere inevitablemente del manejo y enfoque correcto en las emociones. La mentalidad, protagonista exclusivo en estas situaciones, es tan o más importante que lo que un deportista pueda desarrollar con su cuerpo.