La historia personal y la vivencias por las que se transitan a lo largo de la vida son dos de las situaciones que moldean la personalidad. Hay quienes tienen vínculos saludables, pero también están aquellos que por una u otra razón recaen en relaciones sumamente tóxicas.

Sentirse desvalorizado o poco útil son algunas de las características de quienes se encuentran inmersos en este espiral invisible. Y es que los golpes duelen, pero los silencios, el no registrar al otro, los insultos o agresiones verbales también lastiman. Todo esto se agrava cuando el que hace esto es un ser querido, aún peor, cuando es la pareja.

El maltrato psicológico siempre comienza de manera sutil y casi imperceptible. Generalmente quien lo padece no lo percibe y tampoco se da cuenta de que existe un gran nivel de manipulación. Allí es cuando empieza a preguntarse si hizo algo mal y hasta se siente responsable de las palabras de su “agresor”.

Para el manipulador los deseos y sentimientos de la pareja no cuentan

Para el manipulador los deseos y sentimientos de la pareja no cuentan

La persona violenta visto desde afuera suele ser un ser encantador y del cual nadie podría sospechar nada. Puertas adentro todo cambia, todo se derrumba y esta pantomima que se monta para los amigos o familiares desaparece.

Beatriz Goldberg, psicóloga y especialista en crisis de pareja, explicó a Infobae que esta situación se da en aquellas personas que tuvieron muchas relaciones tóxicas. “Les pasa mucho porque les resulta conocido. A veces han tenido historias familiares similares y por eso lo naturalizan. El miedo y la autoestima baja hace que busquen este que primero te hacen sentir bien y después te van cercando”, detalló.

La toxicidad empieza con reproches constantes y continua con la ironía descalificadora

La toxicidad empieza con reproches constantes y continua con la ironía descalificadora

Sin embargo hay una solución, difícil de detectar en un comienzo, pero realmente sanadora: la inteligencia emocional. Este concepto fue desarrollado por Daniel Goleman y ronda en torno a la importancia de la faceta emocional como elemento clave en la inteligencia. Gracias a ella uno puede tener vínculos saludables y elegir bien.

Toda crisis constituye un motor de cambios y conlleva una evolución personal. “Se adquiere el poder de resiliencia el cual nos fortalece y nos otorga este tipo de sabiduría. Ser positivo o mantenerse en un estado así contribuye a la creatividad, una herramienta sumamente necesaria para poder adaptarnos al mundo”, dice Goldberg.

Y agrega: “No podemos cambiar lo que nos pasa, pero si la perspectiva. La clave es mitigar las emociones negativas y potenciar las positivas, aprender a dominarlas y alinearlas para afrontar satisfactoriamente los desafíos que nos impone la vida diaria”.

¿Qué hacer para tener una relación sana?

Cuando la violencia caracteriza a una relación, es primordial actuar rápidamente y preservarseCuando la violencia caracteriza a una relación, es primordial actuar rápidamente y preservarse

– Ser creativos dentro de la pareja 

– Tener autoestima alta

– No aislarse

– Poner atención a las emociones negativas

– Descreer de aquel que quiere convencer a su pareja de que se sufre en nombre del amor

– El amor y la racionalidad no están reñidos: no comprar irreflexivamente paraísos hollywoodenses

– Hacer caso a la intuición y poner un freno si se siente malestar

– No entablar vínculos por miedo a la soledad

– No “jugar” todos los números a la pareja. La diversificación de intereses ayuda a no atarse a un vínculo dañino

– Decir “no” si no tenemos ganas de hacer algo